Selección espermática: La lucha por la supervivencia (III y final) febrero 17, 2010
Posted by munlait in Biotecnología, Educación, Investigación.trackback
Continuando… La lucha por la supervivencia II
La llegada al ovocito
Los espermatozoides que han conseguido llegar a las proximidades del ovocito, deberán ahora interaccionar con el mismo para que uno solo de ellos, pueda fertilizarlo.
El ovocito madura y una vez se ha producido la ovulación, está recubierto por dos capas principales. Por una parte la barrera del cúmulo y por otra, la zona pelúcida. Normalmente, tan solo un espermatozoide puede penetrar ambas capas, alcanzando e interaccionando con la membrana del ovocito, dando lugar a la fusión y subsiguiente formación del cigoto. Durante este proceso, el espermatozoide, experimenta la reacción acrosómica, consistente en la secreción de enzimas que ayudan a la penetración del gameto masculino, a través de la zona pelúcida. Además, cuando la fusión tiene lugar, el flagelo para de moverse puesto que no es requerido para la incorporación de la cabeza espermática dentro del huevo.

La superficie del ovocito está recubierta de microvellosidades, con la excepción de la región que recubre al huso meiótico.
Debido a todo lo anterior, las microvellosidades del ovocito, junto con el segmento ecuatorial del esperma, han de estar necesariamente dotados, de moléculas de reconocimiento específicas de cada especie envueltas en la fusión de gametos.
La recompensa del ganador
De nada serviría ser el espermatozoide más rápido en contactar con el óvulo, sino fuera, porque una vez atraviese su zona pelúcida, se activan una serie de respuestas en el ovocito, que aseguran que no vaya a entrar ningún gameto masculino más. Este hecho, no solo premia al espermatozoide que llegó primero, sino que garantiza un desarrollo normal del embrión, puesto que su existiera la posibilidad en mujeres, de ser fecundada por más de un gameto (polispermia), causaría finalmente la muerte del embrión.
Los mecanismos por los cuales el óvulo se activa para bloquear el paso de nuevos espermatozoides, pueden resumirse en dos fases:
• Bloqueo rápido: Entra el juego al contactar las membranas de los gametos y tan solo dura de 1 a 3 segundos. Se produce una rápida despolarización de la membrana del ovocito que supone el bloqueo a la entrada de nuevos gametos. Posteriormente vuelve a su estado de reposo, por lo que es necesario un mecanismo adicional más duradero
• Bloqueo lento: Está relacionado con la zona pelúcida, y es el mecanismo más importante para el bloqueo. Existen dos eventos principales; por una parte la exocitosis de los gránulos corticales, llamándose por ello, reacción cortical, que contienen gran cantidad de enzimas. El otro evento, consiste en la modificación de la estructura de la zona pelúcida por los enzimas de los gránulos corticales, llamándose zona de reacción.
Por supuesto, en ocasiones, este bloqueo de la polispermia, no es correcto, y hechos como el estado de madurez del ovocito, su edad o concentración espermática en las proximidades del ovocito, son claves. Enlazando este último punto, con comentarios ya expuestos, cabe destacar, el control de las mujeres sobre la liberación de espermatozoides de los lugares de almacenamiento de las trompas de Falopio, precisamente, para evitar un elevado número de espermatozoides capaces de fertilizar el óvulo al mismo tiempo, y generar embriones defectusos.
Conclusiones
En tan solo una longitud aproximada de 14 centímetros, los gametos masculinos, desde que comienzan su camino por este tracto, han de luchar por su supervivencia, sin la ayuda de ningún mecanismo de defensa, y contando tan solo con su energía. De los millones de espermatozoides liberados en una cópula, tan solo llegan al final unos cuantos miles, y tan solo uno, tiene la posibilidad de fecundar el óvulo. Durante el camino, cientos morirán por agotamiento, por una morfología anómala, atacados por las defensas del sistema inmune o perdidos por los recovecos del aparato reproductor femenino. Quizás algunos, consigan llegar a las proximidades del óvulo y quizás allí, tras el largo camino, no sean capaces de fecundarlo por presentar fallos en sus moléculas de reconocimiento, o por no poder realizar correctamente una capacitación. Solo aquellos que presenten todas las cualidades requeridas, serán buenos candidatos para dar lugar a una nueva vida, y de todos esos, solo uno, el más rápido, será el ganador de esta lucha.
Desde pequeños, nos han enseñado, que el espermatozoide capaz de fecundar al óvulo, será el más fuerte de todos los que iniciaron el viaje, el mejor. Pero la pregunta es, ¿ qué se entiende por el más fuerte?. Según las conclusiones que puedo extraer, por mejor, en ningún caso entiendo que sea desde el punto de vista genético, es decir, el espermatozoide que llegue al final, no será el que tenga mejores genes, menos mutaciones y que dé lugar a un individuo sin problemas, sino que será aquel, que posea una morfología y una funcionalidad correcta y resistente, que sea capaz de hacer frente a todos los obstáculos con los que se vaya a encontrar en su viaje.
A pesar de esto, no solo las características del gameto masculino bastan para que llegue al final, sino que la mujer, que en ningún caso se halla como una mera espectadora, va a ir generando los obstáculos para así seleccionar al más fuerte. Y volviendo al punto anterior, quizás la naturaleza, a lo largo de su evolución, haya relacionado esa fortaleza anatómica-fisiológica con una fortaleza genética, y haya propuesto así por parte de la mujer, esas “pruebas” para perpetuar la especie, con las mejores características.
También entiendo, que a pesar de que existan múltiples mecanismos para esta selección, tanto por parte de la mujer como del hombre, gran parte del resultado final, se encuentra marcado por un proceso azaroso. Los gametos masculinos, no son entidades inteligentes, y la única fuerza que les mueve a llegar a su destino, es como ya señalé anteriormente, mecanismos químicos, térmicos e impulsores de la mujer. Ellos no saben que deben llegar antes que sus compañeros, ni que si se despistan, pueden perderse, o ser atrapados por las vellosidades del tracto, por lo que muchos gametos aptos para fecundar, se perderán a lo largo del camino.
El espermatozoide ganador, por lo tanto, y a mi modo de ver, no será tan solo “ el más fuerte”, sino que será aquel, en el cual confluya, por una parte la correcta morfología-funcionalidad, y por otra parte, una gran suerte.
Tal vez, la vida comience con una mezcla de tenacidad y suerte, y tal vez, eso sea justo lo que marque el transcurso de las vidas tras el nacimiento.
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